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Ramón Casas i Carbó. Entre la tradición y la modernidad
Marc Montijano y Susana Hermoso-Espinosa
10/05/2004


Nacido el 4 de enero de 1866 en el número 11 de la calle Nou de Sant Francesc, en pleno barrio del Raval de Barcelona, Ramón Casas, tuvo una larga carrera profesional, durante la cual cultivó con igual fortuna la pintura, el dibujo y el cartel. Siempre conoció la holgura económica, pues su padre, Ramón Casas Gatell, comerciante, había hecho fortuna en Cuba, donde permaneció veintiseis años. Y su madre, Elisa Carbó Ferrer, era hija de una familia acomodada, propietarios de una fábrica de textiles en Sant Benet de Bages.

Fue precoz, ya que en 1881, con sólo quince años, publicó su primer dibujo y dos años después participó en una exposición en el Salon des Champs Élysées de París, en la cual presentó su Autorretrato vestido de flamenco. En esta ciudad, llevó una vida bohemia, pero acomodada y sibarita.

   

En 1886 se recupera de una tuberculosis en Barcelona y es cuando conoce a artistas de la talla de Santiago Rusiñol (1861-1931) o Ignacio Zuloaga (1870-1945). La amistad con el primero se consolida al separarse éste de su esposa en 1889. En febrero de 1890 expondrán en la Sala Parés de Barcelona sus retratos recíprocos en la primera exposición conjunta junto al escultor Clarasó, a la que seguirían muchas, once en concreto. Casas presentó obras como Domestico domesticado o Calle de Granada. La muestra supuso el descubrimiento, por parte de la sociedad barcelonesa de los dos jóvenes pintores.

Concluida su primera estancia en París, realiza una serie de obras de tema taurino, en la década de 1880, en las que el artista abandona la paleta oscura y pone de manifiesto sus excelentes dotes de colorista. Con todo, su producción más numerosa durante estos años, y de hecho a lo largo de toda su carrera, es la dedicada al retrato. Género en el que, desde fecha temprana, destaca como el mejor retratista de la pintura catalana del cambio de siglo.

En cuanto a la pintura, la renovación que aportó a Barcelona fue básicamente la de un impresionismo de concepto, al estilo de Edgar Degas, pero nunca un impresionismo cromático como el de Monet. Se impregnó de obras parisinas, en la línea de Degas, y, sobre todo, de Whistler, que, en lugar de describir minuciosamentee un asunto, captaban una instantánea fugaz. En sus dibujos también se obsarvan claras influencias de Toulouse-Lautrec y Steinlen.

Casas rechaza el método de trabajo de la Academia. Opinaba que era narcotizante y que podía llegar a anular la personalidad del artista, esto no querá decir que una formación tradicional fuese negativa, hay una gran diferencia entre intentar olvidar algo y no haberlo sabido nunca. Casas posee una gran formación y eso se nota a pesar de que trabaje de forma rápida y no realice un acabado meticuloso.

   

La representación abreviada que explotaron los impresionistas, aunque no fueron los primeros en descubrirla, le va muy bien a Casas por su forma de trabajar. Este método, además, no le resta verosimilitud al retratado, se pude llegar a afirmar que son más verídicos, más próximos y cercanos para los que lo conocieron, que por ejemplo un retrato académico. El académico no ve, capta los rasgos y los plasma materialmente a través de unos principios que le han enseñado, puede ser mucho más proporcionado, estar más centrado en el lienzo y mejor acabado, pero Casas capta el alma de la persona, su psicología, su actitud. El académico abunda en detalles innecesarios, la mente ya suple la falta de acabado como nos demuestra este escrito de finales del diecinueve, de William James:

Cuando escuchamos a una persona que habla o leemos una página impresa, mucho de lo que creemos ver u oír es suplido por nuestra memoria. Pasamos por alto erratas de imprenta, imaginamos las letras correctas, aunque vemos las equivocadas; y de lo poco que oímos en efecto cuando escuchamos el habla, nos damos cuenta al asistir a un teatro extranjero, porque allí lo que nos desconcierta, más que el hecho de que no entendamos lo que dicen los actores, es que no logramos oír sus palabras. El hecho es que no oímos más, bajo mismas condiciones, en nuestra lengua, y solo nuestra mente, al estar más llena de asociaciones verbales inglesas, suple el material requerido para la comprensión, basándose en una insinuación auditoria mucho más leve.

Por eso en un retrato, el retratado se siente más identificado si se capta su psicología que si sus facciones o detalles infimos son perfectos. Es por ello que una obra de cualquier famoso del museo de cera nos parece horriblemente mala, los rasgos físicos están pero no se parece a la persona de la que provienen, y sin embargo un dibujo como el que Casas realiza de Joaquín Mir es Mir.

No todo fue modernidad e innovación, es innegable que Casas hizo una pintura agradable y elegante, basándose en el culto a la belleza y al refinamiento. Oller ya indicaba la importancia que para el naturalismo tenía la "emoción". Algo similar sucede con otros textos de Josep Yxart, en los que afirma el ideal, el ennoblecimiento y la belleza. Esta característica de su producción artística fue en gran parte, la culpable de la extraordinaria y unánimemente acogida que la critica dispensó a esta primera exposición monográfica de Casas. Tanto por parte de los defensores del artista, como de los que habían sido sus más conspicuos detractores.

     

Casas va más allá del simple registro de los acontecimientos, no se limita a mirar. Penetra bajo la apariencia de las cosas, para ofrecerlas en una imagen más verdadera, más sincera y más profunda.

Regresa a París a finales de 1890, y comparte vivienda con Rusiñol, Miguel Utrillo (1862-1934), ingeniero, periodista y experto en arte, y Ramón Canudas (1858-1892) pintor y grabador, en el Moulin de la Galette. Rusiñol escribe una serie de cartas, tituladas Desde el Molino, que ilustrará Casas y se irán publicando en el diario La Vanguardia. Obtiene en París grandes éxitos y regresa a Barcelona a principios de 1892.

En 1894, se instaló con su familia en la parte alta del Paseo de Gracia, más concretamente en el número 96. Realizó entonces la mayoría de pinturas dedicadas a plasmar acontecimientos ciudadanos, como Garrote vil, Baile de tarde o Embarque de tropas. Estas obras le dieron una gran popularidad, porque aludían a hechos recientes y estaban en la memoria de sus ciudadanos. Asimismo, entorno a este año, pintó una serie de desnudos, temática novedosa en la producción del artista, en la que la modelo suele aparecer echada en el suelo y en complejos escorzos.

Por estas fechas realizó, los ciento treinta y dos retratos que formaron parte de la exposición de la Sala Parés de 1899. Dibujados en Barcelona, la mayoría de ellos en el taller del artista. No hay ningún dato que nos permita saber con exactitud cuando empezó a realizar esta serie de una manera sistemática, aunque es probable que el inicio de esta galería iconográfica se sitúe hacia 1897, [Nota 1] coincidiendo con la apertura de Els Quatre Gats, [Nota 2] inaugurado en junio de aquel mismo año. Aunque, a juzgar por la rapidez con que los hacia, [Nota 3] no parece razonable, que hubiera empezado a realizarlos antes de 1897.

       

    

A la hora de inventariar a los retratados, hay un hecho que llama la atención. El retratista solicita como modelo a cualquier enemigo personal suyo, mientras fuera un personaje notorio. Escritores, políticos, pintores, juristas, periodistas, músicos, actores, están todos. Toda la generación de final de siglo pasó por el estudio de Casas.  

Está muy claro que Ramón Casas posee conciencia de su tiempo, es un hombre del presente, de su presente. Parece que trabaja para legarle al futuro un inventario completo de los personajes de su época.

En cualquier caso, prácticamente todos correspondían a personajes tan relevantes que Utrillo, según el mismo dice en un número de Pèl & Ploma, [Nota 4] al hacer el montaje de la exposición en la Sala Parés, para no herir la susceptibilidad de los retratados, decidió disponer los retratos por orden alfabético.

A pesar del planteamiento esquemático del cuerpo de los retratados el artista supo captar también los rasgos de la personalidad que se manifiestan en la postura general del cuerpo. [Nota 5] 

  

La mentalidad de Casas, está, como su obra, a medio camino entre la modernidad y la tradición, mira hacia el futuro pero no rompe con el pasado. Fue un personaje muy peculiar [Nota 6] y a la vez muy admirable.

En 1899 y en 1900, por iniciativa de Utrillo, se organizaron exposiciones individuales, puesto que hasta entonces siempre habían sido compartidas con Rusiñol y Clarasó. Las dos exposiciones fueron aclamadas por el público y la crítica. El prestigio de Casas, que entonces contaba con treinta y cuatro años, estaba absolutamente consolidado y la burguesía barcelonesa, que no hacía tanto tiempo se había mostrado hostil ante la producción parisina del pintor, lo consideraba ahora el artista más representativo del Modernismo. Este reconocimiento fue acompañado siempre del éxito económico.

Los últimos años de su vida los pasó en Barcelona, su ciudad natal, en la calle Descartes nº 1, en el barrio de Sant Gervasi. Aquí se sumergió en la monotonía de una vida acomodada, evitando cualquier innovación en su trayectoria artística. Retomó algunos temas que había cultivado en épocas anteriores, pero se dedicó casi exclusivamente al retrato hasta el final. Murió el 26 de febrero de 1932, a los sesenta y seis años, siendo enterrado en el cementerio de Montjuïc.


Analisis del Reatrato de Isidre Nonell

Esta obra fue realizada por Ramón Casas entre 1897 y 1898. Por tanto cuando retrata a Nonell no se mueve por un principio de provocación, Isidre Nonell i Monturiol (Barcelona 1873-1911) simplemente era uno de tantos personajes de la Barcelona de la época, y por eso Casas lo pinta.

Es el retrato de un pintor ignorado y rechazado, que para la mentalidad de la época no era merecedor de ser incluido en los retratos de los personajes insignes de ese momento. Pero Casas, como hemos explicado, se dedicó a dibujar a personajes de todo tipo y pertenecientes a toda clase o condición. Y Nonell a pesar de ser un pintor casi “maldito” era un artista mordaz. Trabajó en el semanario Papitu de la primera época que dirigía Francesc Pujols, donde publica un total de 42 dibujos, algunos de los cuales firma con los pseudónimos bíblicos de Noé y Josué, unos dibujos que fueron muy aplaudidos. Pero lo que no le perdonaban los burgueses era que su arte se identificase con los mendigos, los cretinos, con los gitanos y con todo aquello que tuviese que ver con los bajos fondos. En la Barcelona finisecular, la pintura sólo se concebía aplicada a los temas de historia y a los retratos mundanos.

Fue en enero de 1910, cuando Nonell celebra una importante exposición individual en las galerías del Faianç Catalá de Barcelona, cuando le llega el reconocimiento definitivo de la crítica y de una parte importante del público. Se trataba de una exposición retrospectiva en la cual se reunieron más de 130 óleos aparte de dibujos, realizados a lo largo de casi una década.

El retrato es simple y sencillo, muy alejado del academicismo laborioso, recordemos que él huía de eso, esa forma de trabajo no era para un hombre cuya retina lo captaba todo, y que tenía tanta facilidad para el dibujo. Esto nos lleva a la importancia de la mirada directa, herencia del impresionismo de su estancia en París. Ciudad a la que debe también, los planos cromáticos amplios y homogéneos que conforman la vestimenta de Nonell, el dibujo casi sin volumen, muy plano y la simplicidad de la línea. Todo ello recuerda a las estampas japonesas.

        

El retrato de cuerpo entero de Novell, pertenece a la primera serie de la galería iconográfica [Nota 7] que fue expuesta en 1899. Todas estas obras poseen un formato similar y el personaje representado, salvo en unos pocos casos, aparece de pie, recortado sobre un fondo neutro y sin ningún elemento alusivo a su identidad o a su profesión, excepto en los retratos del meteorólogo Dionís Puig.

Casas se concentra especialmente en el rostro del personaje y mediante un silueteado grueso y seguro, sin esconder los arrepentimientos, traza la silueta.


Índice bibliográfico

- COLL, Isabel: Ramon Casas. Els retrats al carbó, D'Art, Barcelona, 1984.

- FAERNA GARCÍA-BERMEJO, J.M.: Isidre Nonell. Los Impresionistas y su época. Ediciones Polígrafa, Barcelona, 1996.

- MENDOZA, Cristina: Ramón Casas retratos al carbón. Editorial AUSA, Barcelona, 1995.

- MOLINA CAMPOS, Enrique: Retratos de Ramon Casas, ediciones Polígrafa, Barcelona, 1997.

- UTRILLO, Miguel: La obra de Casas, vol. I, Forma, Barcelona, 1904.

- VV.AA.: Ramón Casas. El pintor del modernisme, MNAC/Fundación Cultural MAPFRE VIDA, Barcelona, 2001.


Índice iconográfico

1. Autorretrato vestido de flamenco, 1883, óleo sobre lienzo, 115 x 96'5 cm., Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC)

2.
Primera exposición colectiva de Casas, Rusiñol y Clarasó, 1890, Sala Parés de Barcelona.

3. Doméstico domesticado,
1890, óleo sobre lienzo, 42,2 x 32 cm., Barcelona, Museo de Montserrat.

4.
Fotografía de Santiago Rusiñol, Ramón Casas, amigos y una modelo, Montmartre, París, 1890-1891.

5. Pl
aza de toros de Barcelona, 1884. Óleo sobre lienzo, 53,7 x 72,4 cm. Barcelona, Museu de Montserrat.

6. Retrato de Santiago Rusiñol, 1889. Óleo sobre lienzo, 166 x 96 cm., Colección particular.

7. Catalineta, 1898, óleo sobre lienzo, 127 x 166 cm., Colección particular.

8. Santiago Rusiñol y Ramón Casas retratándose, 1890, óleo sobre lienzo, 60 x 73 cm., Museo Cau Ferrat, Consorcio del Patrimonio de Sitges.

9. Garrote vil, 1894, óleo sobre lienzo, 127 × 162,5 cm., Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

10. La carga, 1899, óleo sobre lienzo, 298 x 470.5 cm., Museo Comarcal de la Garrotxa. Olot.

11. Desnudo femenino con guitarra, 1894, óleo sobre lienzo, 54'7 x 46 cm. Museu del Cau Ferrat. Consorci del Patrimoni de Sitges.

12. Eduardo Chicharro Aguera, pintor (Madrid 1873-1949), ca. 1904-5, carbón y pastel, 63x 48 cm.

13. Rafael Martínez Padilla, pintor (Málaga 1878-Barcelona 1961), ca 1904-8, carbón, 57'5 x 45'5 cm.

14. Ricard Opisso i Sala, dibujante (Tarragona 1880- Barcelona 1966), ca. 1920, carbón, 51'7 x 42'7 cm.

15. Alexandre de Riquer i Anglada, pintor, dibujante, escritor y decorador (Calaf 1856- Palma de Mallorca 1920), ca. 1903-06, carbón con toques de pastel, 62'8x 48 cm.

16. Joaquim Mir i Trinxet, pintor (Barcelona 1873-1940), ca. 1901, carbón y pastel, 42 x 40 cm.

17. Pablo Picasso, pintor y escultor (Málaga 1881 - Mougins 1973), 1900, carbón y lápiz conté realzado al pastel, 69 x 44'5 cm.

18. Ramón Pichot i Gironés
, pintor (Barcelona 1870- París 1925), ca. 1897-99, carbón, pastel y acuarela, 64x 30 cm.

19. Josep M. Sert, pintor (Barcelona 1874-1945), ca. 1904, carbón realzado al pastel, 62'3 x 47'7 cm.

20. Josefa Teixidor i Torres, pintora (Barcelona 1875-1914), 1910, carbón con toques de pastel, 60'6 x 48'1 cm.

21. Santiago Rusiñol, pintor (1861-1931)ca. 1900, Carboncillo y gouache sobre papel, 40'3 x 39'5 cm.

13. Cabecera para la revista Pèl & Ploma, de Ramón Casas.

14. Dibujo preparatorio para el cuadro Ramon Casas y Pere Romeu en un tándem, ca 1897, 21'5 x 31'6 cm.

15. Isidre Nonell i Monturiol, pintor (Barcelona 1873-1911), hacia 1897-99, carboncillo, mina conté y tinta pulverizada sobre papel, 64 x 30 cm.

16-19.
Detalles del retarto de Isidre Nonell i Monturiol, pintor (Barcelona 1873-1911), hacia 1897-99, carboncillo, mina conté y tinta pulverizada sobre papel, 64 x 30 cm.

 



Nota 1: Sobre este punto, Jorda y Rafols, amigos y biógrafos del artista, manifiestan opiniones diferentes. Según Rafols, los empezó a hacer en 1897; Jorda, en cambio, afirma que datan del mismo año en que apareció Pèl & Ploma, es decir 1899.
Por nuestra parte, podemos asegurar que Jorda se equivoca, ya que sabemos con toda seguridad que los empezó a hacer antes de 1899 por la razón que expongo a continuación. Daniel Ortiz, que firmaba sus escritos con el seudónimo Doys, tenía una sección diaria llamada "Chirigotas" en el periódico La Publicidad, en la que comentaba en tono sarcástico acontecimientos ciudadanos de diversa índole. En su escrito del ida 11 de julio de 1898 dice: "el pintor Ramón Casas lleva entre manos una obra que ha de llamar singularmente la atención el ida que la exponga al publico. La obra consiste en una colección de retratos de personas conocidas, hechas al carbón, con una soltura, un arte, y un savoir faire admirables. Ahora ya tendrá dibujados un centenar todos muy bien hechos, pero algunos sobresalientes por todos los conceptos..." A continuación enumera algunos de los que ha podido ver. La razón de que Doys dedicara su articulo a estos retratos de Casas era que precisamente aquellos días estaba siendo retratado por el artista.

Nota 2: Esta cervecería abierta en Barcelona, fundada por Romeu, Utrillo, Rusiñol y el mismo Casas, fue centro de reunión de los intelectuales y artistas modernistas y lugar donde se celebraron importantes actividades artísticas y culturales de vanguardia como exposiciones, conciertos, sesiones literarias, representaciones teatrales, etc. Allí Joan Maragall lee alguno de sus poemas, Isaac Albéniz y Enric Granados dan conciertos, actrices como Duse, Mariani y Réjanne cenaron en el establecimiento coincidiendo con actuaciones suyas en Barcelona, sin nombrar al importante número de artistas que asistían frecuentemente a sus tertulias y hacia en ciertas ocasiones exposiciones de sus obras. No hace falta decir que Els Quatre Gats debió de ser para Casas un buena cantera para conocer a personajes idóneos para sus retratos.

Nota 3: Al parecer, Casas hacia posar al retratado durante dos sesiones y a continuación, ya en ausencia del modelo, realizaba numerosos retoques hasta que daba por finalizado el retrato.

Nota 4: Revista excelente, a la altura de las mejores publicaciones modernistas europeas del momento, tenía como único responsable a Miquel Utrillo y al propio Casas. El primero verdadero promotor de la empresa, era el autor de la parte escrita y Casas, de las ilustraciones, buena parte de cuyos originales integraban el contenido de la exposición.

Nota 5: Testimonios contemporáneos afirman que de borrarles el rostro, a los personajes continuarían siendo instantáneamente identificados por todos aquellos que los conocieron. En las personas, tan reveladora es la cara como la ropa. La americana y los pantalones de cada cual tienen un caída única y personal.

Nota 6: Claudi Ametlla cuenta que Ramon Casas se definía a si mismo de este modo: " se hacer una ensalada. En segundo lugar, conduzco bien un automóvil. Finalmente, hay quien dice que dibujo y pinto de una manera aceptable". Cuando, enfermo, ya no pudo hacer ninguna de estas tres cosas, no le dolió abandonar el mundo, pese a tener solamente sesenta y cinco años. Dijo a los suyos "No lloréis por mí. Tal vez haya vivido poco, pero he vivido muy bien, como nunca viviréis vosotros..."

Nota 7: Conjunto de obras que engrosaron la primera exposición individual de Ramón Casas, que en aquel momento tenía 32 años. Inaugurada, en los últimos días de octubre de 1899, en la Sala Pares -entonces la única galería de arte existente en la Ciudad. El solo hecho de que se celebrara una exposición individual de un artista vivo era ya un acontecimiento insólito en la Barcelona de entonces, ya que este tipo de eventos se solían celebrar a titulo póstumo.

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DATOS DE LOS AUTORES:

Susana Hermoso-Espinosa García (Málaga, España) es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Málaga, y Master en Museología por la Universidad de Granada. Tiene una amplia experiencia profesional en diversas instituciones y empresas culturales. Directora de la Revista Científica de Estudios Histórico Artísticos SUMA. Es fundadora y directora del portal de Arte y Cultura Homines.com.


Marc Montijano Cañellas (n. 1978, Vic, Barcelona), artista visual y performer, es también un destacado investigador. Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Málaga, Experto en Organización y Gestión de Empresas Culturales, y Postgrado en Gestión Cultural por la Universitat Oberta de Catalunya. Tiene una amplia experiencia académica y profesional en diversas instituciones y empresas culturales. Sus principales líneas de investigación en la actualidad son: el arte de acción, con especial atención a los trabajos realizados en España y Latinoamérica; el estudio de los procesos creativos y el desarrollo del proyecto; y el papel de las nuevas tecnologías en la difusión y autonomía del arte actual.