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¿La integración lingüística del teatro iberoamericano?
Enrique Olmos de Ita
13/10/2007



Comenzó el Festival Internacional de Teatro en Manizales, Colombia. 'Esta 29ª versión del Festival Internacional de Teatro es una nueva oportunidad de invitar al mundo a conocer Colombia y en especial a Manizales, ciudad teatral de América' reza la publicidad.

Sin duda se trata de un ejercicio de política cultural y difusión del patrimonio artístico iberoamericano que ha sentado precedente desde hace casi tres décadas, sin que haya muchos esfuerzos por ampliar la oferta. El Festival de Manizales y Cádiz continúan siendo los referentes principales para mirarnos en el espejo del teatro mundial. Y aunque el festival de Manizales se oferte como internacional, es bien sabido que representa la piedra angular del teatro iberoamericano (junto a Cádiz).

Inaugurando el Festival con la obra Otehitzari Biraka, una coproducción de Kukai Logela y Tantakka el País Vasco es invitado de honor de esta emisión, lo cual ha despertado algunos conflictos al interior de la más dura cúpula de teatreros españoles y especialmente entre ciertos funcionarios culturales de éste y aquel lado del mundo, muchos de los cuales han considerado la invitación a Euskadi como ‘país’ una provocación (a mitad de un doloroso proceso de reconocimiento de la cultura euskalduna).

Y en otra postura –según se lee en foros de Internet– no han faltado quiénes se pregunten si la cultura vasca o euskalduna debe considerarse iberoamericana. El argumento más importante de algunos ‘hispanistas’ es que los mecanismos de producción en Euskadi son los mismos que en España y que en general comparten un presupuesto de subvenciones y mantenimiento o creación de foros, por lo que la invitación debería ser para España y dentro de ésta para la Comunidad Autónoma del País Vasco. Buena parte del dinero con el que se hacen y viajan las obras euskaldunas ‘es de España’ no exclusivamente de la región del País Vasco, decía un comentario anónimo en los foros de opinión de un periódico.

  

En fin, que el tema de los nacionalismos, la independencia de Euskadi y su posición en la península ibérica no está lejos de las propuestas culturales y artísticas, del manoteo político cultural y básicamente de la historia reciente de este país, cultura o pueblo.

Sin embargo, hay un tema de fondo que vale la pena tocar y del que creo se han hecho pocas reflexiones: las lenguas iberoamericanas y el teatro: su integración.

La inclusión de Euskadi y con él de su lengua, el euskera, plantea una incógnita para el devenir de este festival y para el esfuerzo de identidad como continente iberoamericano. ¿Abrir paso a todas las lenguas o dejar uno o dos idiomas mayoritarios? Desde luego, el sentido común nos dice que la respuesta es la inclusión dado que el término ‘Iberoamérica’ no sólo considera a España y sus antiguas colonias, sino también a Portugal y Andorra.

El problema de fondo es que en Iberoamérica existen casi una centena de lenguas y aunque muchas de éstas siguen en constante lucha para no desaparecer –por lo cual sería ridículo pedirles una propuesta escénica– un número considerable de lenguas vernáculas sí podrían tener participación en cualquiera de los festivales que se dicen Iberoamericanos y acrecentar así la reunión, reflexión y puesta en escena de textos de lo pueblos indígenas, culturas ancestrales o recientes que habitan y pululan en Iberoamérica.

No son festivales Hispanoamericanos o Latinoamericanos; son encuentros multiculturales y multilingües desde y para la cultura iberoamericana, o por lo menos eso deberían ser. En ese tenor habría que buscar que en cada edición (de los festivales teatrales iberoamericanos en el mundo) por lo menos exista un montaje cuya lengua no sea mayoritaria, desde las indígenas como el maya, náhuatl, quechua o mapuche, pasando por las autonómicas en España como el euskera, gallego, catalán y valenciano además de las formaciones lingüísticas de grupos de emigrantes como el spanglish o el véneta. ¿No es el teatro una forma de conservación de la cultura?

Es lamentable observar los esfuerzos de otras artes y colectivos o comunidades artísticas para preservar lenguas originales – o estudiar las nuevas – y al contrario, la pasmosa lentitud del teatro iberoamericano.

   

Se traduce poco a las lenguas minoritarias, pero sobre todo se desconoce su literatura dramática y sus procesos escénicos milenarios o contemporáneos. Sabemos por ejemplo que existe una tradición teatral mesoamericana, anterior al estado de evangelización, ¿por qué no podemos verla en escena?

Si la traducción (estudio o reflexión) del castellano a las lenguas minoritarias hay poco, de éstas al castellano o portugués el panorama es todavía más árido, quiénes son los dramaturgos más importantes en lengua maya, por ejemplo.
La comunidad teatral iberoamericana debe contribuir al debate sobre la integración de las lenguas en los territorios iberoamericanos – que próximamente incluirán países de Asia y África – y además implementar acciones para dotar a esta integración de presencia en la escena, que es al mismo tiempo un reconocimiento cultural que el teatro ha postergado inútilmente. Debe ser la comunidad artística la que ponga el ejemplo y oferte a nuestras sociedades igualdad o por lo menos ideas sobre la multiculturalidad: su pertinencia o inadecuación.

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Para saber más



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DATOS DEL AUTOR:


Enrique Olmos de Ita (Llanos de Apan, Hidalgo, México, 1984).- Dramaturgo, narrador y crítico de teatro en Milenio diario. Está publicado en varias antologías de dramaturgia y cuento contemporáneo, entre ellos los trabajos No ganarás (Tierra Adentro-Centro Cultural Helénico), Últimas simientes (Universidad Nacional Autónoma de México) Un curso de milagros (Cd-Rom–Dramaturgos mexicanos) Ciudad catorce (Ficticia) Huelga de bebés y Exaudi quaesmus Dómine (Fonca) y Perla triste (Letras pachuqueñas), además del libro La voz oval (Fondo Editorial Tierra Adentro), que contiene seis piezas teatrales.
Becario FOECAH 2004, beneficiario de PACMYC 2006, becario FONCA Jóvenes Creadores 2005-2006, becario por la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores, en España 2006-2007, y del Consejo de las Artes y de las Letras de Québec-FONCA 2007, en Montreal, donde actualmente radica.