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Ha muerto Parra, ¡VIVA LA POESÍA! [1ª parte]
Rolando Gabrielli
29/16/2018


Tú eras mi muerte:
a ti pude retener,
mientras todo se me evadía.
(Paul Celan)

En la madrugada de hoy (22 de enero), poco antes de irme a dormir, escribía unos versos en mi libreta personal, se me había perdido el Word en el PC, así que decidí ir directo al papel. No sabía si esos versos tenían, tendrían dueño o no. La poesía no busca explicaciones, a lo sumo un lector avezado se adentra en el poema intentando su propia interpretación. Versos sueltos al amanecer, a tienta, en el laberinto de la noche, develándose, sin conocerse y dándose a conocer.

El texto y yo lo ignorábamos, un impulso, una pulsación, un decir, un acto propio de la poesía: lo inefable.

He aquí el texto, he querido dejarlo tal cual ocurrió, en homenaje al antipoeta, Nicanor Parra, quien falleció esta madrugada, en La Reina, Santiago de Chile. Cuenta su nieto Tololo, que no paraba de cantar esos últimos días y en especial esa noche, la Guantanamera, pareciera una ironía del destino, pero la fuente es segura. ¿Se le había pegado la lengua al paladar?

El tiempo echa cenizas

El tiempo echa cenizas
donde no debe.
Las rosas no están
para despedir ni huesos,
ni polvos.
Me ponen tristes las partidas,
aún de los desconocidos.

Rolando Gabrielli©2018

 

PARRA, POR SIEMPRE, PARRA
(Entre Neruda y Huidobro . "Ahora se completan las tres cruces (+++)”) .

De Nicanor Parra se ha dicho hasta lo que no se ha dicho. Una de las mejores definiciones que he encontrado después de 50 años acerca de su oficio, es que le buscó el cuesco a la breva de su poesía (anti) y a la vida misma. No descansó hasta seguir buscándolo, se transformó en un poeta insaciable, pantagruélico de la palabra cotidiana, popular, y hasta mediática. Irónico, burlón, comediante, bufonesco, filósofo, físico, matemático, ingenioso, lúdico, anarco, provocador, ambiguo, francotirador, iconoclasta, arbitrario, absurdo, huaso ladino, trasgresor per se, un pícaro de siete suelas, anti-poeta sobre todas las cosas vivas o muertas en la tierra.

Parra no cesó de cantar hasta la última palabra del diccionario callejero de Chile, y en su suspiro final bajar un telón lleno de risa, absolutamente irreverente, como si se paseara sobre un elefante en la cristalería de la poesía, sin romper ni el silencio de las copas en los tiempos más feroces de los inviernos o cálidos veranos, siempre frente al abismo, sin caerse. Este metaforón del elefante es un homenaje, al antiretórico rompedor de todos los formalismos y convenciones, rey del endecasílabo, malabarista sin fin, desde la cuerda floja, todo su arte de huaso chillanejo universal.

El señor Corales terminó su función.

Misión cumplida, el dueño del circo, el señor Corales, el trapecista, el iluminador, el ilusionista, el domador de la palabra, el boxeador invencible, el acomodador de butacas, el mago de los pañuelos interminables, conejos, palomas, el traga fuego, el Chaplin Kafkiano, el antipoeta himself que nunca creyó que la luna era de queso, ya no está con nosotros, se subió a su montaña rusa y partió, sin más vértigo que el viaje.

Hay una gran certeza como dice el magistral verso de Teillier: respiramos y dejamos de respirar...

El antipoeta hace mutis por el foro/silenciosamente/vuelve a nacer/como debe ser/en la oscuridad/Comienza la cuenta regresiva/103 años después/ y volverá/al útero gaseoso del más allá/aplaudiendo entre cigarras y mariposas/por una mejor cosecha/donde vivos y muertos/se vuelven a encontrar. (RG)

Es difícil enfocar con un lente borroso la imagen que retorna una y otra vez, reclama su lugar en la memoria y se acomoda en primera fila para ver pasar su propia historia, rica en venturas y desventuras.

Pedagógico de la Universidad de Chile, década de los sesenta, a la salida de la antigua alta casa de estudios, donde el espíritu hacía sentir su libertad, y Parra, asmático, enfrentaba los terribles Plátanos orientales. Raudo corría en su escarabajo hacia Irarrázaval, si antes no cruzaba hacia Los Cisnes, un restaurante de un español comprometido con la realidad, cuyo sitio era escenario de charlas lterarias/revolucionarias/filosóficas/amicales/universitarias/temas generales de la vida/confesiones sentimentales. ¡Qué tiempos!

• La letra infantil del antipoeta

(Nicanor Parra tiene una letra infantil, algo dibujada, endemoniada, gruesa, hirsuta, un poco ordinaria, diría que muy campesina y de trazo firme, audaz, escribe frente al abismo. Recuerdo perfectamente esos trazos en un período caótico, frenético, especial para el antipoeta, cuando en tiempos de la Unidad Popular ensayaba y se aventuraba en los llamados energúmenos, unos verdaderos enfrentamientos verbales con la policía, choques, donde su letra creaba una atmósfera negra, enrarecida, que se debatía entre los Artefactos y esta nueva pulsada de la realidad interior de Parra.

Todas las palabras las acompañaba con gestos, voz, comentarios, risas, una lucha tenaz por llegar a alguna parte, deshacer el nudo que le asfixiaba en ese momento. Ponía el cuerpo sobre la palabra, sin frenos, rayaba una y otra vez en círculos infernales como una tira cómica. ASÍ LE RECUERDO, EN TRANCE EN LOS PRADOS del Pedagógico de la Universidad de Chile, en una banca de cemento, solo contra Chile y el mundo de la izquierda que le señalaba con el dedo su visita a la Casa Blanca en medio del napalm que lanzaba Nixon a la población de Vietnam. Pidió disculpas el antipoeta, Premio Nacional de literatura, Premio Reina Sofía, Premio Cervantes, Premio Juan Rulfo, candidato al Premio Nobel, y no se las aceptaron. En esos años, Parra solo era Premio Nacional).

 

La historia no se puede dejar fuera de la historia, de lo contrario no tendríamos un marco de referencia, un contexto. La escena local se agitó como una coctelera, muchos nombres salieron a la palestra, la polémica fue agria, no podemos esconder los hechos con una metáfora, aquí no ha pasado nada, porque pasó de todo. Parra impulsó más su antipoesía hacia la trasgresión absoluta y concitó una odiosidad feroz, casi de almanaque, efervescente, de Alka Seltzer.

El tiempo nos dirá si la antipoesía fue un parte de aguas o algo más. Con Parra siempre hay mucha más letra menuda de la que se ve. Mi invitación, es seguir leyéndolo, conociendo más al personaje y a su obra.

HUMOR NEGRO, OSCURO, OSCURO
Humor, negro, oscuro,
oscuro como una lápida
de Vietnam o Siberia.
los grandes maestros de la muerte,
ajedrez de la palabra,
sabiduría del gorrión que agita
y no se cae de la rama.
Por ti, pido hermano caído,
desde mi lejana palabra
y geografía,
no olvides tu chaleco contra balas,
el universo es una cáscara voladora
al más allá, acá todos nosotros
aplaudiéndote hijo de las estrellas. (RG)

Antipoeta twitero

Este fragmento, que escribí el 15 de enero recién pasado, la víspera del desenlace, lo incluyo como una licencia fragmentaria, porque, si la antipoesía tiene tantas licencias como excepciones, la poesía con mayor razón, por tradición y derecho propio, ejerce también este arte del birlibirloque. Viene al caso como un antecedente y porque me proponía escribir sobre este antipoeta twitero, ya que los Artefactos son un antecedente explosivo e imaginativo del pajarito twit, por su concentración, impacto inmediato, comunicación directa. Parra se sentía un innovador-provocador, buscaba y se agitaba en lo popular, pero no se mantenía nunca estático, siempre en movimiento, armando su discurso, afinando su retórica, estaba al día del día siguiente. Pero no era trivial, ni banal, y siempre tenía un blanco delante de sí mismo, un objetivo en la mira, un trasfondo muy propio de lo popular. Sus imitadores, muchas veces, son simples chistosos, chirigoteros, no logran trascender lo intrascendente. (¿Parra agota la antipoesía o tiene sus limitaciones el género y sus mecanismos? El tiempo dirá).

Son la entelequia del Maestro/su saliva sin silabario/deletrean, manosean la palabra/Por favor, no les den tribuna ni lectura/a estos facilones, aduladores de la antipoesía/No hay peor receta que las vendidas en las farmacias. Así sea. (RG)

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DATOS DEL AUTOR:


Rolando Gabrielli (Santiago de Chile, 1947). Estudió Periodismo en la Universidad de Chile. Ejerció hasta el 11 de septiembre de 1973 en su país. Fue Corresponsal Extranjero en Colombia y Panamá (1975-79). Funcionario Internacional, experto en la industria bananera, encargado de estrategias para los ocho países de la región miembros de la UPEB, Editor de la publicación científico-técnica y económica, con circulación en 56 países, columnista de la revista alemana D+C (1979-89). Escribe para varios periódicos panameños como Analista Internacional y trabaja en el programa de la Unión Europea-PNUD, Tips On Line, mercadeo de oportunidades empresariales vía Internet. Asesor en estrategias empresariales, editor de Suplementos especializados, ha trabajado y lo hace actualmente en marketing.