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NOVEDADES BIBLIO
GRÁFICAS


El maestro del Prado y las pinturas proféticas
Javier Sierra, Editorial Planeta, Barcelona, febrero, 2013

Al más puro estilo de los relatos de enigmas de Javier Sierra, este nuevo libro presenta un apasionante recorrido por las historias más desconocidas y secretas de una de las pinacotecas más importantes del mundo, el Museo del Prado.
Para llevar a cabo el viaje iniciático que narra El maestro del Prado, el autor urde una trama apasionante que tiene como hilo conductor la presencia y las enseñanzas del doctor Luis Fovel, un hombre misterioso al que un jovencísimo Sierra conocerá una tarde de finales de 1990 frente a La Perla, una de las mejores tablas de Rafael. A partir de ese encuentro, Fovel recorrerá con él las salas del museo y le descifrará los enigmas que esconde su colección renacentista, proporcionándole una serie de pautas que llevarán al escritor mucho más lejos de lo que nunca hubiera imaginado.
Se trata de una fascinante historia de cómo un aprendiz de escritor aprendió a mirar cuadros y a entender unos mensajes ocultos que difieren de la ortodoxia de la Iglesia católica.

Este relato comienza con los primeros fríos de diciembre de 1990. He dudado mucho, muchísimo, sobre la conveniencia de publicarlo, sobre todo porque se trata de una aventura de fuertes connotaciones personales. Es, en definitiva, la pequeña historia de cómo un aprendiz de escritor fue enseñado a mirar un cuadro.

Como sucede con todas las grandes peripecias humanas, la mía también arranca en un momento de crisis. En aquel inicio de década, yo era un joven de provincias de diecinueve años recién llegado a Madrid que soñaba con abrirse camino en una ciudad llena de posibilidades. Todo parecía bullir a mi alrededor y tenía la impresión de que el futuro de nuestra generación comenzaba a dibujarse más rápido de lo que éramos capaces de percibir. Los preparativos para las olimpiadas de Barcelona, la Exposición Universal de Sevilla, la construcción del primer tren de alta velocidad, la aparición de tres nuevos periódicos nacionales o la llegada de la televisión privada eran la parte más visible de ese hervidero. Y aunque estaba seguro de que alguna de esas transformaciones exteriores iba a terminar afectándome, nada de aquello resultó importante para mí. Iluso, creía que la posibilidad de ganarme un hueco en el mundo de la comunicación —con el que flirteaba desde que era un niño— estaba a las puertas. De hecho, desde que me instalé en la capital hice lo imposible por visitar emisoras de radio, platós, ruedas de prensa, presentaciones de libros y redacciones de medios, tanto para conocer a los periodistas que admiraba como para hacerme a la idea de lo que iba a ser mi profesión.

Pero aquel Madrid pronto se convirtió en un lugar de alto voltaje.


El tango de la Guardia Vieja
Arturo Pérez-Reverte, Alfaguara, Madrid, noviembre, 2012

Se trata de un asombroso compendio de amor y aventuras que nos lleva de un peligroso galpón en Buenos Aires, donde se baila el tango sin adulterar, el tango del título, a las intrigas en un torneo internacional de ajedrez en Sorrento durante la guerra fría, pasando por un asunto de espionaje en Niza con el trasfondo de la guerra civil española, los protagonistas son Max Costa, un apuesto vividor de encantadora sonrisa, bailarín de salón y ladrón de guante blanco a lo Rocambole o Lupin, y Mercedes Inzunza, Mecha, una bella mujer de la alta sociedad cuyas vidas se cruzan en tres intensos momentos a lo largo de cuatro décadas del siglo XX.
El hilo conductor de la novela es la confrontación entre esos dos personajes, sus sentimientos, recelos, memorias. Aunque hay acción y sexo, turbio y no tanto, y espionaje, y guerra, y ruleta, y ajedrez, y tango. Pero todo eso está en segundo plano, es el telón de fondo sobre el que dialogan los dos protagonistas, testigos uno del otro, a lo largo de esa historia de amor y memoria en tres momentos de la historia europea.
El tercer protagonista es esa Europa que desaparece, y que el Pérez-Reverte ha documentado con un detalle extraordinario, sembrando la narración de precisas referencias significativas a la moda, los usos y costumbres, las marcas, las músicas, las lecturas, los hoteles y los acontecimientos que caracterizaron cada periodo al que nos lleva: los años veinte (1928), los treinta (1937) y los sesenta (1966), cuando la pareja protagonista son ya sexagenarios.


La última vez que vi París
Lynn Sheene, Editorial Planeta, Barcelona, mayo, 2012

Mayo de 1940: Claire Harris huye de Manhattan con la tierna idea de empezar una nueva vida en París. Pero sus planes se truncan cuando ve a los soldados nazis desfilando bajo el Arco de Triunfo: la ocupación alemana ha comenzado. Su única opción es trabajar en una floristería bajo la atenta mirada de madame Palain.
A cambio de documentación falsa, Claire empieza a colaborar con la Resistencia francesa. A pesar del peligro que esto supone, la joven florista descubre la eterna belleza de la Ciudad de la Luz mientras la explora en compañía de Thomas Grey, un misterioso inglés que también trabaja para la Resistencia. La valentía y la inteligencia de Claire la convierten en seguida en una eficiente espía, y sus valores cambiarán al ser testigo del valeroso espíritu de los parisinos.
Sin embargo, la decepción y la traición la fuerzan a huir de nuevo, esta vez para pelear por el hombre al que ama. Claire sólo reza para reunir el coraje y la firmeza suficientes para volver a ver París algún día….


Baría City Blues
Carmelo Anaya, Editorial Almuzara, Córdoba, febrero, 2012

Se trata de la última novela del abogado y experto en criminología, Carmelo Anaya. Es una historia de género en la que se da a conocer al comisario Carrillo de la Jefatura de Policía de Baria, una ciudad ficticia del levante almeriense, quien tendrá que resolver un extraño asesinato.
El autor despliega en esta obra sus genuinas dosis de ironía y mordacidad para desvelar al lector el reverso más turbio del poder establecido. A una indagación sobre los límites del amor, Baria City Blues añade una intriga absorbente que logra que cada página contenga una revelación, una nueva vuelta de tuerca en la trama. Una novela negra canónica, que se bebe con fruición hasta alcanzar un desenlace sorprendente.
La historia comienza cuando un anónimo recibido en la comisaría de Baria pone al comisario Carrillo sobre la pista de un posible asesinato cometido un año atrás: un atropello, el de una mujer a la salida de un restaurante, que pudo ser intencionado. Un padre vencido por el dolor y el rencor; un detective privado tan sagaz como ambicioso; una secretaria devota y, sobre todo, una mujer que no puede contener el amor que alienta en su corazón. Una investigación que se enredará paulatinamente hasta hacer que los implicados en la misma se conviertan en auténticas alimañas.


Laila Winter y el corazón de las sombras
Bárbara G. Rivero, Editorial Toromítico, Córdoba, diciembre, 2011

Se trata del último libro de la saga de fantasía escrita por la autora gaditana Bárbara G. Rivero, quien culmina con esta entrega una tetralogía que viene haciendo las delicias de los lectores desde el año 2008, fecha en la que apareció el primer volumen que inauguraría esta serie.
Laila Winter es una chica que está a punto de cumplir los 16 años y tiene un pequeño problema, su pelo es de color verde, siendo motivo de rechazo y burlas. El día de su cumpleaños, su padre le regala un libro muy especial, que guarda un misterio escondido en sus páginas en blanco. Ese misterioso libro es la llave de entrada a Solarïe, el reino de los cinco soles. Un mundo lleno de intrigas y peligros del que no querrá regresar, ya que gracias a la ayuda de tres hadas muy peculiares comienza a vivir un intenso y emocionante viaje que culmina con la cuarta y última entrega Laila Winter y el corazón de las sombras.
Laila Winter es la protagonista de una historia de hadas ambientada en la actualidad, donde la escritora, con una prosa cuidada y elegante, recrea atmósferas tan fabulosas como las de Michael Ende, J.K. Rowling o Terry Pratchett. Se trata de una serie rompedora con los convencionalismos y cánones que marcan las líneas maestras de la literatura fantástica actual, al sumergir al lector en ambientes sutiles y peligrosos donde las hadas ya no recogen flores y pululan con su varita por mundos idílicos esperando ser la madrina de una princesa que desea ser besada por un príncipe. En los mundos de Bárbara G. Rivero, si no te andas con cuidado, tus ojos pueden acabar metidos en un frasquito.
Intriga, aventura, amor y grandes dosis de fantasía volverán a ser los ingredientes que inunden las páginas del libro que cierra la serie, en la que se desvelarán todos los misterios que han rodeado a su protagonista y a sus tres infatigables amigas. Todas las tramas urdidas a lo largo de la serie encajarán como un puzzle con una auténtica maestría.


El prisionero del cielo
Carlos Ruiz Zafón, Editorial Planeta, Barcelona, noviembre, 2011

Los héroes de La Sombra del Viento, Daniel Sempere y su amigo Fermín, regresan de nuevo a la aventura para afrontar el mayor desafío de sus vidas. Justo cuando todo empezaba a sonreírles, un inquietante personaje visita la librería de Sempere y amenaza con desvelar un terrible secreto que lleva enterrado dos décadas en la oscura memoria de la ciudad.
Al conocer la verdad, Daniel comprenderá que su destino le arrastra inexorablemente a enfrentarse con la mayor de las sombras: la que está creciendo en su interior. Rebosante de intriga y emoción, El Prisionero del Cielo es una novela donde los hilos de La Sombra del Viento y El Juego del Ángel convergen a través del embrujo de la literatura y nos conduce hacia el enigma que se oculta en el corazón del Cementerio de los Libros Olvidados.

Barcelona, diciembre de 1957

Aquel año a la Navidad le dio por amanecer todos los días de plomo y escarcha. Una penumbra azulada teñía la ciudad, y la gente pasaba de largo abrigada hasta las orejas y dibujando con el aliento trazos de vapor en el frío. Eran pocos los que en aquellos días se detenían a contemplar el escaparate de Sempere e Hijos y menos todavía quienes se aventuraban a entrar y preguntar por aquel libro perdido que les había estado esperando toda la vida y cuya venta, poesías al margen, hubiera contribuido a remendar las precarias finanzas de la librería.

—Yo creo que hoy será el día. Hoy cambiará nuestra suerte —proclamé en alas del primer café del día, puro optimismo en estado líquido.

Mi padre, que llevaba desde las ocho de aquella mañana batallando con el libro de contabilidad y haciendo malabarismos con lápiz y goma, alzó la vista del mostrador y observó el desfile de clientes escurridizos perderse calle abajo.


Sevilla Misteriosa
José Manuel Frías, Editorial Almuzara, Córdoba, octubre, 2011

En esta guía el lector va a conocer la Sevilla de los edificios oficiales encantados, de los hospitales con embrujo, de los lugares malditos y enclaves mágicos de toda la provincia, de las manifestaciones marianas, de los avistamientos OVNI, de los encuentros con humanoides, de los fenómenos religiosos, de los sucesos insólitos, y hasta de las lluvias imposibles. Una Sevilla diferente y desconocida que ahora sale a la luz para disfrute de los amantes de lo enigmático y lo heterodoxo.
José Manuel Frías se detiene, entre otros sucesos, en la historia de la tragedia del Bazar España en la que murieron cinco personas al derrumbarse un muro del edificio el 31 de diciembre de 1998. Una calamidad que a día de hoy, según los vecinos del nuevo inmueble que se construyó en el mismo lugar del accidente, se manifiesta en forma de llantos, ruidos, así como con la presencia de sombras errantes por los pasillos.
Este y muchos casos más son los que completan un enigmático libro capaz de extraer historias, en gran medida desconocidas, que cuentan hechos extraños como los ocurridos en el antiguo Teatro Álvarez Quintero, en el solar donde estuvo antaño el Equipo Quirúrgico Municipal, en el antiguo cine Fantasio o en los almacenes comerciales de Vilima.


De acero
Silvia Avallone, Editorial Alfaguara, Madrid, septiembre, 2011

El Mediterráneo, la luz, la isla de Elba al fondo… Y sin embargo, en la ciudad industrial de Piombino tener catorce años no es fácil. Si tu padre se parte la espalda en las acererías que proporcionan pan y desesperación a media ciudad, lo máximo que puedes desear es una tarde en la playa, o tener un hermano que sea el jefe de la pandilla. Lo saben bien las inseparables Anna y Francesca.
Cuando el cuerpo empieza a cambiar no hay alternativa: o te escondes y te quedas fuera, o usas con violencia tu belleza y confías en que te ayude a ser alguien. Ellas lo intentan, convencidas de que para sobrevivir basta con luchar. Pero la vida es feroz. Y cuando llega el amor, las pocas certezas se pierden, y hasta la amistad duele.
Una novela que enseña a los jóvenes el valor del sexo y la amistad, y a los adultos, quiénes son verdaderamente sus hijos.

Primera parte
Amigas del alma
1.


En el círculo desenfocado de la lente la figura, sin cabeza, apenas se movía.

Un jirón de piel en primer plano, a contraluz.

Aquel cuerpo había cambiado de un año para otro, despacio, debajo de la ropa. Y ahora en los prismáticos, en verano, explotaba.

El ojo, desde lejos, mordisqueaba los detalles: el lazo de la parte de abajo del bikini, un filamento de alga en un costado.

Los músculos tensos encima de la rodilla, la curva de la pantorrilla, el tobillo manchado de arena. El ojo se agrandaba y enrojecía a fuerza de excavar en la lente.

El cuerpo adolescente salió de un salto del campo visual y se arrojó al agua.

Un instante después, reajustado el objetivo, calibrado el foco, reapareció dotado de una espléndida melena rubia. Y una carcajada tan violenta que incluso desde aquella distancia, aunque fuera sólo mirándola, te sacudía. Era como meterse de verdad entre esos dientes blancos. Y los hoyuelos de las mejillas, y el hueco entre los omoplatos, y el del ombligo, y todo lo demás.

Ella estaba jugando como cualquiera a su edad, sin sospechar que estaba siendo observada. Abría la boca. ¿Qué estará diciendo? ¿Y a quién? Se zambullía al encuentro de una ola, volvía a salir del agua con el triángulo del sujetador descolocado.

Una picadura de mosquito en el hombro. La pupila del hombre se contraía, se dilataba como bajo los efectos de algún estupefaciente.

Enrico miraba a su hija, era más fuerte que él. Espiaba a Francesca desde el balcón, después de comer, cuando no estaba de turno en la planta siderúrgica Lucchini. La seguía, la estudiaba a través de las lentes de los prismáticos de pesca. Francesca chapoteaba en la orilla con su amiga Anna, se perseguían, se tocaban, se tiraban del pelo, y él ahí arriba, clavado con el cigarro en la mano, sudando. Él, gigantesco, con la camiseta empapada, con el ojo muy abierto, atareado bajo ese calor de locos.

La vigilaba, o eso era lo que decía, desde que empezó a ir a la playa con ciertos chicos mayores, ciertos elementos que no le inspiraban confianza alguna. Que fumaban, que seguro que hasta se hacían porros. Y cuando le hablaba a su mujer de esos inadaptados con los que estaba su hija, gritaba como un poseso. ¡Se hacen porros, se chutan cocaína, trafican con pastillas, se quieren follar a mi hija! Esto último no lo decía explícitamente. Daba un puñetazo a la mesa o a la pared.

Pero quizá hubiera adquirido la costumbre de espiar a Francesca antes: desde que el cuerpo de su niña parecía haberse descamado y había ido adquiriendo gradualmente una piel y un olor precisos, nuevos, tal vez, primitivos. Se había sacado de la manga, la pequeña Francesca, un culo y un par de tetas irreverentes.

Los huesos de la pelvis se le habían arqueado, formando un tobogán entre el busto y el abdomen. Y él era su padre.


La última mujer de Australia
Francisco Villarrubia, Editorial Almuzara, Córdoba, septiembre, 2011

La novela narra cómo un extraño microorganismo se extiende por el territorio australiano infectando a la población masculina. Sus efectos son una progresiva degeneración de las habilidades cognitivas, una elevación de la agresividad hasta límites insospechados y, lo que deja perplejos a científicos de todo el mundo, un odio extremo hacia las mujeres, tan extremo que deriva en su exterminio sistemático.
Su autor ha logrado una obra intensa, con personajes verosímiles, de carne y hueso, que propician la inmersión del lector en la madeja de una trama absorbente y apocalíptica, siguiendo la estela de autores de la talla de Ray Bradbury, Richard Matheson o Cormac McCarthy. Como ellos, esta obra desnuda aspectos candentes y lacerantes de la realidad social de nuestro tiempo, así como los recovecos más insospechados de la naturaleza humana. Se trata de una novela de acción, con multitud de incidencias, que, no obstante, invita al mismo tiempo a la reflexión.
La última mujer de Australia describe la impotencia de la comunidad internacional para detener a un ejército infectado por un virus misógino y formado por diez millones de hombres, que practican el exterminio sistemático de la mitad de la población. Un año después del inicio de la epidemia el holocausto parece a punto de consumarse, pero Verónica Southgate, autodenominada la última mujer de Australia, intenta sobrevivir a un infierno en el que no es más que una liebre en un mundo de lobos.
En su huida conocerá a Jordan, un inmune que ha sido testigo impotente de la aniquilación perpetrada; Elwin, un infectado que, atormentado por un trauma de su infancia, es incapaz de hacer daño a las mujeres; y Rex, un musculoso homosexual, también víctima de la persecución.
Acompañada por esos tres hombres, Verónica recorre en su huida el continente -un Sidney convertido en gigantesca ratonera; Maralinga, el último santuario para mujeres, enclavado en una zona del desierto de Nullarbor contaminada por los ensayos nucleares del ejército británico-, buscando un modo de escapar a la sentencia dictada sobre su cabeza.


Bipolar
Elena Méndez, Linajes Editores, México, julio, 2011

Se trata de un libro compuesto por 21 cuentos que nos hablan sobre personajes con trastorno afectivo bipolar (padecimiento anteriormente conocido como psicosis maniacodepresiva). Está dividido en dos apartados: ‘El cuerpo del delito’, donde se aborda la fase maniaca; y ‘Tal vez morir en soledad’, que alude a la fase depresiva.
Dicho trastorno no se nombra explícitamente, sino que se permite que el lector lo deduzca, basado en el comportamiento de los personajes, que suelen moverse en la clandestinidad y ejercer las más inusitadas transgresiones.
Las temáticas abordadas son, entre otras: el amor, el erotismo, la soledad, la amistad, la muerte… todo lo que rodea al ser humano y lo hace ser como es.
También hay una fuerte crítica social, enfocada, sobre todo, a la doble moral y la hipocresía.
El estilo de la autora muestra una enorme influencia de autores como Julio Cortázar, José de la Colina y Élmer Mendoza, particularmente en los tópicos, el uso de la temporalidad y el empleo lúdico del lenguaje.

Sinaloa y sus ojos cafés

Te disgusta viajar adelante adelante o hasta allá atrás, pero ni modo, te tocó la última opción.

Bueno, hay que resignarse y traes un chingo de cargamento; haces algo inusual en ti; pedir ayuda; le dices a un pasajero que te ayude a subir unos cartones llenos de libros, y tu compañero de asiento se ofrece a colocar tu maletota allá arriba.

Admiras sus piernas, piensas que es basquetbolista, pero no, es beisbolista. Es un chavo buena onda; sin querer, empiezas a confesarle tu vida a este desconocido, tal como Arreola contaba que solía hacerlo, y es que a veces es preferible contarle tu vida a un extraño que a una persona supuestamente confiable.

Te saca de onda, porque dice que tiene veinte años. ¡Ja…! ¿Quién te va a creer? Y claro, le exiges muestre su credencial de elector. El güey viene tomadillo (de hecho, no podría dejar de darte el tufo), y te muestra su identificación.

17-10-79; por lo tanto, te lleva un poco más de dos años. Su amigo viene en calidad de cucaracha fumigada; permanece en posición fetal durante buen tiempo, mientras este bato se ríe de él.


El abogado de Indias
Amos Milton, Editorial Almuzara, Córdoba, junio, 2011

Se trata de una novela histórica que transcurre en la Sevilla de 1595, una de las ciudades más populosas de aquella época y epicentro del comercio de Ultramar. Su autor, abogado de profesión, utiliza su formación jurídica para recrear una historia en la que el protagonista, Alonso, un chico de la clase popular de la época, llega a afianzarse como un hombre de ley dirimiendo conflictos y pleitos que influirán de forma definitiva en la vida de los personajes más excepcionales que dio este periodo como fue, entre otros, Miguel de Cervantes.
Una novela actual y sin embargo histórica, donde los personajes, los pleitos, los enfrentamientos entre administraciones, los sobornos y los entresijos de una justicia débil con los arrogantes, pero arrogante con los débiles, era una práctica habitual, que apenas si ha variado con el paso del tiempo. Después de redactar varios miles de cuentos cortos en forma de querellas, demandas o requerimientos, Milton decidió escribir El abogado de Indias, basada en dos escenarios; la Sevilla del siglo XVI, donde la sangre y el oro fluían a raudales, y la administración de justicia que imperaba en una época en permanente estado de ebullición.
Temas tan recurrentes y actuales como los problemas medioambientales tienen su sitio en este volumen, donde en aquella época más que la propia degradación del entorno y el calentamiento del planeta, estaban en juego las reservas de unos recursos naturales como el oro, merced a una política económica devastadora que anteponía la codicia del hombre a la preservación de la naturaleza.
El sacrificio, el oro, la sangre de indios y esclavos se despilfarra para pagar palacios fastuosos o las soldadas de los tercios destinadas a conservar la herencia europea de los Austrias. Sobre el pueblo llano recaen los excesos y la opulencia de los poderosos. En definitiva, diferentes escenarios pero idénticas tormentas, que tendrán al protagonista de la obra como fiel garante del derecho y valedor de causas perdidas.


La última noche en Los Ángeles
Lauren Weisberger, Editorial Planeta, Barcelona, mayo, 2011

A Brooke le encantaba leer revistas de cotilleos hasta que fue su matrimonio el que empezó a ocupar los titulares semanales...
Brooke conoció a Julian Alter y se enamoró de él en cuanto le escuchó cantar Hallelujah en el oscuro antro East Villlage.
Llevan casados más de cinco años y forman una pareja feliz y comprometida. Él es un gran músico que toca en pequeños bares a la espera de una oportunidad y ella, a fin de ayudar a su marido a hacerse un hueco en el competitivo mundo de la música, tiene dos empleos para sufragar la economía familiar, uno como nutricionista en el Hospital Universitario de Nueva York y otro como asesora para una academia femenina de Upper East Side, donde los privilegios se tuercen y los desórdenes alimenticios están a la orden del día. Brooke cree en Julian y está dispuesta a sacrificar su carrera para que él haga realidad su sueño.
Las cosas comienzan a mejorar después de años de tocar en clubes de Manhattan, Julian por fin firma con Sony. Le piden que actuase en el Tonight Show de Jay Leno… y se ve lanzado al estrellado de la noche a la mañana. Comienzan a lloverle asombrosas oportunidades casi a diario: una gira con Maroon 5, incluso una actuación en los Grammy.
Al principio la fama resulta divertida, ¿quién no querría dormir en hoteles de cinco estrellas, conocer a los famosos y vivir rodeado de lujo? Pero la fama tiene un precio, Julian está cada vez más ausente, más ocupado y constantemente de viaje... Cuando aparecen en las revistas los primeros rumores sobre una posible crisis entre ellos, Brooke empezará a cuestionar la verdad de su matrimonio y deberá aprender a distinguir entre lo que cree desear y lo que de verdad necesita.


Zambras de Granada y flamencos del Sacromonte
Curro Albaicín, Editorial Almuzara, Córdoba, marzo, 2011

Curro Albaicín, realiza un inventario y homenaje a los artistas del mundo de la zambra, las cuevas del Sacromonte y el flamenco granaíno que no han tenido el reconocimiento que merecían. Según Albaicín la historia de los gitanos del Sacromonte demuestra la influencia y la importancia que han tenido éstos en el flamenco y en otras expresiones artísticas para grandes músicos, poetas, escultores o pintores.
En gran parte esta obra trata sobre los artistas que han actuado en las zambras desde 1850 hasta las inundaciones de 1963, cuando el Sacromonte quedó deshabitado y sus moradores tuvieron que dejarlo para vivir en otros barrios granadinos.
El autor realiza un rastreo de los apellidos gitanos provenientes del Sacromonte hoy día de sobra conocidos, como son: Heredia, Amaya, Maya, Cortés, Fernández, Fajardo, Bustamante o Carmona. Apellidos que han tenido y tienen influencia en las grandes figuras del cante como Mario Maya, Manolete, la saga de los Carmona (cuyos últimos miembros protagonizaron el fenómeno Ketama), los hermanos Cortés, Marina Heredia, etc.


El ángel perdido
Javier Sierra, Editorial Planeta, Barcelona, febrero, 2011

Julia Álvarez restauradora, se encuentra trabajando en la rehabilitación del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela. Es el día de Todos los Santos, pero se queda hasta tarde afanada en su labor cuando, de pronto, un extraño irrumpe en el templo y se dirige a ella en una lengua desconocida. Antes de que logren entenderse, un tiroteo frustrará su encuentro y el intruso huye. El hombre que ha iniciado los disparos se presenta entonces a Julia como un agente de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos que ha sido enviado a España para esclarecer el secuestro de su marido, el afamado climatólogo Martin Faber, desaparecido cerca de la frontera entre Turquía e Irán. Allí mismo le advertirá que también su vida corre peligro.
Sin quererlo, Julia se verá envuelta en una ambiciosa y trepidante carrera que durará 72 desesperadas horas, por conseguir dos misteriosas y antiguas piedras. Dos minerales únicos, descritos en detalle por primera vez en el siglo XVI, llamados adamantas, que pertenecieron a un matemático y astrólogo de la corte de Isabel I de Inglaterra que dedicó buena parte de su vida a investigar las posibilidades de comunicarse con los ángeles, y que Julia y Martin recibieron como regalo de boda cinco años atrás. Conocidas también como betilos, heliogábalos, chintamanis e incluso ‘piedras susurrantes’, estos minerales son codiciados desde hace siglos por personas de las altas esferas políticas de Estados Unidos, incluido el presidente, y por una secta milenaria del corazón de Armenia.
Javier Sierra nos vuelve a sorprender. Esta vez nos sumerge en un mundo en el que historia, magia, tecnologías ancestrales y ciencia de vanguardia se aúnan en un thriller tan evocador y bien documentado como original.

Doce horas antes

La enorme pantalla de plasma del despacho del director de la Agencia Nacional de Seguridad se iluminó mientras sus persianas eléctricas oscurecían la sala con un suave zumbido. Un hombre trajeado, de aspecto impecable, aguardaba tras una mesa de caoba a que el todopoderoso Michael Owen le explicara por qué lo había hecho venir a toda prisa desde Nueva York.

—Señor Allen —carraspeó el gigante negro clavando su mirada en él—. Le agradezco que haya venido a verme con tanta diligencia.

—Supongo que no tenía elección, señor —respondió.

Nicholas L. Allen era un agente curtido en aquellos lances. Llevaba dos décadas moviéndose con razonable agilidad por el bosque burocrático de Washington D. C. y se contaban con los dedos de una mano las veces que había pisado aquel despacho. Si el director Owen lo había convocado a su madriguera en Fort Meade, Maryland, era porque se avecinaba una crisis. Y de las grandes. Acudir presto era lo menos que podía hacer.

—Verá, coronel Allen —prosiguió Owen. Sus ojos todavía lo escrutaban con severidad—. Hace seis horas nuestra embajada en Ankara nos ha enviado el vídeo que deseo mostrarle. Le ruego que se fije en todos los detalles y comparta sus impresiones cuando termine de verlo. ¿Lo hará?

—Claro, señor.

Nick Allen había sido entrenado para eso. Para obedecer a sus superiores sin oponer resistencia. Tenía el perfil del soldado perfecto: complexión fuerte, casi un metro ochenta y cinco de alzada, rostro cuadrado, surcado por alguna que otra fea marca de combate, y una mirada azul que podía graduar desde la infinita bondad a la furia más despiadada. Dócil, se reclinó en su butaca y aguardó a que la pantalla de barras multicolores desapareciera para desvelar su primera imagen.

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