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NOVEDADES BIBLIO
GRÁFICAS


Constance
Patrick McGrath, Editorial Mondadori, Barcelona, febrero, 2014

Se trata de una historia de suspense psicológico que comparte rasgos temáticos y formales con autores como Patricia Highsmith o Alfred Hithcock. En la Nueva York de la década de 1960, Constance, la protagonista, es una atractiva y distante joven que trabaja en una editorial. Una tarde asiste a una fiesta literaria y conoce a Sidney Klein, académico inglés expatriado veinte años mayor que ella. Sidney es padre soltero con problemas económicos, y desde que la conociera, persigue a Constance sin cesar. En cuestión de meses, ella acepta su propuesta de matrimonio, y se muda con él a la oscuridad de su apartamento lleno de libros. La atmósfera de fatalidad planea sobre la pareja desde el primer momento: el transcurso de los días acentúa la fragilidad emocional de Constance, incapaz de encontrar el más mínimo atisbo de felicidad. El pasado de Constance es turbulento, y la supuestamente idílica infancia en una bella casa del valle del Hudson no es lo que a primera vista pudiera parecer: su pasado familiar esconde un secreto, y, como uno de los personajes anuncia: 'Los secretos nos enferman'.
Cuando por casualidad le llegan noticias de su vida pasada, su frágil mente sufre una profunda conmoción. Su matrimonio, que ya hacía aguas, amenaza con derrumbarse por completo. Asustada y desamparada, Constance toma una desastrosa decisión y observa cómo su mundo se desmorona rápidamente. Su único consuelo entonces será su amistad con el hijo de Sidney, un niño raro pero delicado, no muy diferente de la propia Constance.


Kinsey y yo
Sue Grafton, Tusquets, Barcelona, enero, 2014

Más de tres décadas después de que se publicara la primera novela protagonizada por Kinsey Millhone, la investigadora privada se enfrenta a nueve casos que son auténticas joyas del género detectivesco. Impregnados por la vigorosa voz narrativa, el ingenio afiladísimo y las irreverentes observaciones que han cautivado a los lectores desde A de adulterio, estos relatos nos recuerdan el cambio sísmico que la irrupción de Millhone provocó en la novela policiaca: las mujeres dejaron de ser meras comparsas para convertirse en protagonistas con carácter y opiniones propias.
Como colofón, se le añaden trece relatos breves protagonizados por Kit Blue, una versión más joven de la propia Sue Grafton, en los que la escritora encara su pasado con emotividad: el resultado es un viaje a su infancia en el seno de una familia problemática, marcada por el alcoholismo de la madre, en un ejercicio autobiográfico que pocos autores han acometido.

Prólogo

Los relatos cortos de intriga constituyen auténticos pro digios de inventiva. El escritor trabaja sobre un pequeño lienzo, perfilando las palabras con un pincel finísimo. En unas veinte páginas manuscritas debe establecer la acredi tación y la personalidad del detective (Kinsey Millhone en este caso), así como el escenario y el periodo en que trans curre la acción. Normalmente se comete un asesinato, o alguien desaparece y su desaparición resulta alarmante. De litos menores como los distintos tipos de robo, la malver sación de fondos o el fraude pueden proporcionar la chis pa que desencadena el argumento, pero, por lo general, el asesinato es el pegamento que mantiene todas las piezas en su sitio.

En pocas palabras, el escritor debe exponer la natura leza del delito e introducir a dos o tres sospechosos posi bles (o «personas de interés policial», como se los suele describir en la actualidad). Mediante unos cuantos trazos certeros, el autor también debe crear suspense y generar un mínimo de acción mientras muestra cómo organiza el detective la investigación y establece una hipótesis de trabajo, que luego será preciso comprobar. Los toques de humor realzan la mezcla, aligeran el tono y proporcio nan al lector un alivio momentáneo de las tensiones im plícitas en el proceso. Por último, la resolución siempre tiene que satisfacer las condiciones planteadas al inicio del relato.


Los años de peregrinación del chico sin color
Haruki Murakami, Tusquets, Barcelona, octubre, 2013

Narra la historia de un joven Tsukuru Tazaki, que, cuando era adolescente se sentaba durante horas en las estaciones para ver pasar los trenes. Ahora, con treinta y seis años, es un ingeniero que diseña y construye estaciones de ferrocarril y que lleva una vida tranquila, tal vez demasiado solitaria. Cuando conoce a Sara, una mujer por la que se siente atraído, empieza a plantearse cuestiones que creía definitivamente zanjadas. Entre otras, un traumático episodio de su juventud: cuando iba a la universidad, el que fue su grupo de amigos desde la adolescencia cortó bruscamente, sin dar explicaciones, toda relación con él, y la experiencia fue tan dolorosa que Tsukuru incluso acarició la idea del suicidio. Ahora, dieciséis años después, quizá logre averiguar qué sucedió exactamente. Ecos del pasado y del presente, pianistas capaces de predecir la muerte y de ver el color de las personas, manos de seis dedos, sueños perturbadores, muchachas frágiles y muertes que suscitan interrogantes componen el paisaje, pautado por las notas de Los años de peregrinación de Liszt, por el que Tsukuru viajará en busca de sentimientos largo tiempo ocultos.

1

Desde julio de su segundo año universitario hasta enero del año siguiente, Tsukuru Tazaki vivó casi todo el tiempo pensando en morir. Entretanto cumplió veinte años, pero esa muesca en el tiempo no significó nada para él. Durante esos meses, la idea de acabar con su vida le parecía de lo más natural y legítima. Todavía ahora, mucho tiempo después, ignoraba la razón por la que no había dado ese último paso, a pesar de que, en aquel entonces, franquear el umbral que separaba la vida de la muerte le habría resultado más fácil que tragarse un huevo crudo.

Si Tsukuru no llegó a consumar el suicidio fue quizá porque si fijación con la muerte era tan pura e intensa que el modo en que podría suicidarse no se asociaba en su mente con a imagen concreta. En su caso, la concreción era más bien un aspecto secundario. De haber tenido a su alcance una puerta que condujese a la muerte, la habría abierto sin titubear, sin pensárselo dos veces, como una prolongación de su día a día, por así decirlo. Pero por fortuna o por desgracia, no encontró a mano esa puerta.


La vida es un regalo
María de Villota, Plataforma Editorial, Barcelona, octubre, 2013

La expiloto de Fórmula 1 María de Villota relata en esta obra el vuelco que dio su vida tras el fatal accidente, en el que estuvo a punto de perder la vida y por el que sufrió graves secuelas, en el transcurso de unas pruebas aerodinámicas con el equipo ruso Marussia en el aeródromo británico de Duxford de Fórmula 1 en el verano de 2012. También cuenta el día en que, estando convaleciente, le cortaron el pelo, cuando tuvo su primer parche, cómo optó por hacerse la dormida la primera vez que le preguntaron por su ojo, o cómo se sintió al volver a pisar la arena de la playa. Cómo el Whatsapp fue su aliado para retomar el contacto con sus amigos, cuando se sentía demasiado agotada como para hablar por teléfono. Y rememora su infancia, su carrera, lo difícil que le resultó, como mujer, moverse en un mundo, el del motor, copado por hombres.
Lejos de caer en el desánimo, su tenacidad y su coraje han sido más poderosos que aquel trágico suceso. La vida es un regalo es el testimonio conmovedor y apasionante de una mujer que no ha renunciado a seguir pilotando con mano firme su propia vida.

Y un día te das cuenta de que vivías dormido, pasabas a ciegas y sentías a medias. Si un accidente no ha parado en seco tu vida, vive soñando, pasea observando y ama apostando. Si un accidente ha parado por un momento tu vida, sabes de lo que estamos hablando. Este libro es para nosotros.


El jardín del hombre ciego
Nadeem Aslam, Editorial Mondadori, Barcelona, septiembre, 2013

La novela narra una historia familiar sobre la superación de los devastadores problemas acontecidos en la última década en los países de Oriente Medio. Se sitúa en un pequeño pueblo de Pakistán, donde viven dos jóvenes, Gio y Mikal, desde niños fueron inseparables. Sin embargo, con el tiempo los caminos les llevan a sitios bien distintos, y mientras Gio estudia medicina especializada, Mikal es un vagabundo que ha perdido a su gran amor. La situación de ambos cambia cuando Jeo decide cruzar la frontera hacia Afganistán, no para luchar, sino para curar a los civiles, y Mikal decide marcharse con él con el fin de protegerlo. Conforme la narración avanza y nuestros dos protagonistas se adentran en el corazón de Afganistán, comienza también a desvelarse el pasado de su familia, y de su padre ciego, atormentado por la muerte de su esposa y por los errores que cometió en nombre del Islam y de la Nación.
El anciano ciego, es el padre de los jóvenes, que ha asistido impotente a la transformación de la escuela islámica que fundó en un centro de yihadistas. A través del veterano personaje, el autor quiere contraponer los ‘valores humanistas’ del Islam, el anhelo de una civilización que antaño fue puntera en el cultivo del arte y de la ciencia, con la intolerancia de los extremistas en auge.
En definitiva, la novela sigue los avatares de una familia paquistaní durante los meses que sucedieron al 11-S y expone el impacto entre la gente común de la intervención occidental en el vecino Afganistán, y de la guerra contra el terror desencadenada tras aquellos ataques. También explora la larga sombra que proyecta sobre la vida de los pakistaníes la guerra en Afganistán y la tensión entre el islam más extremista y sus críticos después de aquel brutal atentado.


Inferno
Dan Brown, Editorial Planeta, Barcelona, mayo, 2013

La estructura de la novela, similar a la de anteriores éxitos, tiene de nuevo como protagonista a Robert Langdon, una vez más inmerso en los misterios de la cultura europea con múltiples códigos y jeroglíficos que resolver, en esta ocasión con Dante Alighieri y su 'Inferno' (de 'La divina comedia') como eje central de la trama.
En el corazón de Italia, el catedrático de Simbología de Harvard Robert Langdon se ve arrastrado a un mundo terrorífico centrado en una de las obras maestras de la Literatura más imperecederas y misteriosas de la Historia: el Infierno de Dante.
Con este telón de fondo, Langdon se enfrenta a un adversario escalofriante y lidia con un acertijo ingenioso en un escenario de arte clásico, pasadizos secretos y ciencia futurista. Apoyándose en el oscuro poema épico de Dante, Langdon, en una carrera contrarreloj, busca respuestas y personas de confianza antes de que el mundo cambie irrevocablemente.

1

Los recuerdos comenzaron a tomar forma lentamente..., como burbujas emergiendo a la superficie desde la oscuridad de un pozo sin fondo.

«Una mujer cubierta con un velo.»

Robert Langdon la contemplaba desde el otro lado de un río cuyas turbulentas aguas estaban teñidas de sangre. En la orilla opuesta, la mujer permanecía de pie, inmóvil, solemne y con el rostro oculto por un velo. En la mano sostenía una cinta tainia que alzó en honor al mar de cadáveres que había a sus pies. El olor a muerte se extendía por todas partes.

«Busca —susurró la mujer—. Y hallarás.»

Langdon escuchó las palabras como si las hubieran pronunciado en el interior de su cabeza.

—¡¿Quién eres?! —exclamó, pero su boca no emitió sonido alguno.

«El tiempo se está agotando —susurró ella—. Busca y hallarás.»

Langdon dio un paso hacia el río pero advirtió que, además de estar teñidas de sangre, sus aguas eran demasiado profundas.

Cuando volvió a alzar la mirada, los cuerpos que había a los pies de la mujer se habían multiplicado. Ahora había cientos, miles quizá.

Algunos todavía estaban vivos y se retorcían agonizantes mientras sufrían muertes terribles e impensables... Consumidos por el fuego, enterrados en heces, devorándose los unos a los otros. Desde la otra orilla del río, Langdon podía oír sus angustiados gritos de sufrimiento.


El maestro del Prado y las pinturas proféticas
Javier Sierra, Editorial Planeta, Barcelona, febrero, 2013

Al más puro estilo de los relatos de enigmas de Javier Sierra, este nuevo libro presenta un apasionante recorrido por las historias más desconocidas y secretas de una de las pinacotecas más importantes del mundo, el Museo del Prado.
Para llevar a cabo el viaje iniciático que narra El maestro del Prado, el autor urde una trama apasionante que tiene como hilo conductor la presencia y las enseñanzas del doctor Luis Fovel, un hombre misterioso al que un jovencísimo Sierra conocerá una tarde de finales de 1990 frente a La Perla, una de las mejores tablas de Rafael. A partir de ese encuentro, Fovel recorrerá con él las salas del museo y le descifrará los enigmas que esconde su colección renacentista, proporcionándole una serie de pautas que llevarán al escritor mucho más lejos de lo que nunca hubiera imaginado.
Se trata de una fascinante historia de cómo un aprendiz de escritor aprendió a mirar cuadros y a entender unos mensajes ocultos que difieren de la ortodoxia de la Iglesia católica.

Este relato comienza con los primeros fríos de diciembre de 1990. He dudado mucho, muchísimo, sobre la conveniencia de publicarlo, sobre todo porque se trata de una aventura de fuertes connotaciones personales. Es, en definitiva, la pequeña historia de cómo un aprendiz de escritor fue enseñado a mirar un cuadro.

Como sucede con todas las grandes peripecias humanas, la mía también arranca en un momento de crisis. En aquel inicio de década, yo era un joven de provincias de diecinueve años recién llegado a Madrid que soñaba con abrirse camino en una ciudad llena de posibilidades. Todo parecía bullir a mi alrededor y tenía la impresión de que el futuro de nuestra generación comenzaba a dibujarse más rápido de lo que éramos capaces de percibir. Los preparativos para las olimpiadas de Barcelona, la Exposición Universal de Sevilla, la construcción del primer tren de alta velocidad, la aparición de tres nuevos periódicos nacionales o la llegada de la televisión privada eran la parte más visible de ese hervidero. Y aunque estaba seguro de que alguna de esas transformaciones exteriores iba a terminar afectándome, nada de aquello resultó importante para mí. Iluso, creía que la posibilidad de ganarme un hueco en el mundo de la comunicación —con el que flirteaba desde que era un niño— estaba a las puertas. De hecho, desde que me instalé en la capital hice lo imposible por visitar emisoras de radio, platós, ruedas de prensa, presentaciones de libros y redacciones de medios, tanto para conocer a los periodistas que admiraba como para hacerme a la idea de lo que iba a ser mi profesión.

Pero aquel Madrid pronto se convirtió en un lugar de alto voltaje.


El tango de la Guardia Vieja
Arturo Pérez-Reverte, Alfaguara, Madrid, noviembre, 2012

Se trata de un asombroso compendio de amor y aventuras que nos lleva de un peligroso galpón en Buenos Aires, donde se baila el tango sin adulterar, el tango del título, a las intrigas en un torneo internacional de ajedrez en Sorrento durante la guerra fría, pasando por un asunto de espionaje en Niza con el trasfondo de la guerra civil española, los protagonistas son Max Costa, un apuesto vividor de encantadora sonrisa, bailarín de salón y ladrón de guante blanco a lo Rocambole o Lupin, y Mercedes Inzunza, Mecha, una bella mujer de la alta sociedad cuyas vidas se cruzan en tres intensos momentos a lo largo de cuatro décadas del siglo XX.
El hilo conductor de la novela es la confrontación entre esos dos personajes, sus sentimientos, recelos, memorias. Aunque hay acción y sexo, turbio y no tanto, y espionaje, y guerra, y ruleta, y ajedrez, y tango. Pero todo eso está en segundo plano, es el telón de fondo sobre el que dialogan los dos protagonistas, testigos uno del otro, a lo largo de esa historia de amor y memoria en tres momentos de la historia europea.
El tercer protagonista es esa Europa que desaparece, y que el Pérez-Reverte ha documentado con un detalle extraordinario, sembrando la narración de precisas referencias significativas a la moda, los usos y costumbres, las marcas, las músicas, las lecturas, los hoteles y los acontecimientos que caracterizaron cada periodo al que nos lleva: los años veinte (1928), los treinta (1937) y los sesenta (1966), cuando la pareja protagonista son ya sexagenarios.


La última vez que vi París
Lynn Sheene, Editorial Planeta, Barcelona, mayo, 2012

Mayo de 1940: Claire Harris huye de Manhattan con la tierna idea de empezar una nueva vida en París. Pero sus planes se truncan cuando ve a los soldados nazis desfilando bajo el Arco de Triunfo: la ocupación alemana ha comenzado. Su única opción es trabajar en una floristería bajo la atenta mirada de madame Palain.
A cambio de documentación falsa, Claire empieza a colaborar con la Resistencia francesa. A pesar del peligro que esto supone, la joven florista descubre la eterna belleza de la Ciudad de la Luz mientras la explora en compañía de Thomas Grey, un misterioso inglés que también trabaja para la Resistencia. La valentía y la inteligencia de Claire la convierten en seguida en una eficiente espía, y sus valores cambiarán al ser testigo del valeroso espíritu de los parisinos.
Sin embargo, la decepción y la traición la fuerzan a huir de nuevo, esta vez para pelear por el hombre al que ama. Claire sólo reza para reunir el coraje y la firmeza suficientes para volver a ver París algún día….


Baría City Blues
Carmelo Anaya, Editorial Almuzara, Córdoba, febrero, 2012

Se trata de la última novela del abogado y experto en criminología, Carmelo Anaya. Es una historia de género en la que se da a conocer al comisario Carrillo de la Jefatura de Policía de Baria, una ciudad ficticia del levante almeriense, quien tendrá que resolver un extraño asesinato.
El autor despliega en esta obra sus genuinas dosis de ironía y mordacidad para desvelar al lector el reverso más turbio del poder establecido. A una indagación sobre los límites del amor, Baria City Blues añade una intriga absorbente que logra que cada página contenga una revelación, una nueva vuelta de tuerca en la trama. Una novela negra canónica, que se bebe con fruición hasta alcanzar un desenlace sorprendente.
La historia comienza cuando un anónimo recibido en la comisaría de Baria pone al comisario Carrillo sobre la pista de un posible asesinato cometido un año atrás: un atropello, el de una mujer a la salida de un restaurante, que pudo ser intencionado. Un padre vencido por el dolor y el rencor; un detective privado tan sagaz como ambicioso; una secretaria devota y, sobre todo, una mujer que no puede contener el amor que alienta en su corazón. Una investigación que se enredará paulatinamente hasta hacer que los implicados en la misma se conviertan en auténticas alimañas.


Laila Winter y el corazón de las sombras
Bárbara G. Rivero, Editorial Toromítico, Córdoba, diciembre, 2011

Se trata del último libro de la saga de fantasía escrita por la autora gaditana Bárbara G. Rivero, quien culmina con esta entrega una tetralogía que viene haciendo las delicias de los lectores desde el año 2008, fecha en la que apareció el primer volumen que inauguraría esta serie.
Laila Winter es una chica que está a punto de cumplir los 16 años y tiene un pequeño problema, su pelo es de color verde, siendo motivo de rechazo y burlas. El día de su cumpleaños, su padre le regala un libro muy especial, que guarda un misterio escondido en sus páginas en blanco. Ese misterioso libro es la llave de entrada a Solarïe, el reino de los cinco soles. Un mundo lleno de intrigas y peligros del que no querrá regresar, ya que gracias a la ayuda de tres hadas muy peculiares comienza a vivir un intenso y emocionante viaje que culmina con la cuarta y última entrega Laila Winter y el corazón de las sombras.
Laila Winter es la protagonista de una historia de hadas ambientada en la actualidad, donde la escritora, con una prosa cuidada y elegante, recrea atmósferas tan fabulosas como las de Michael Ende, J.K. Rowling o Terry Pratchett. Se trata de una serie rompedora con los convencionalismos y cánones que marcan las líneas maestras de la literatura fantástica actual, al sumergir al lector en ambientes sutiles y peligrosos donde las hadas ya no recogen flores y pululan con su varita por mundos idílicos esperando ser la madrina de una princesa que desea ser besada por un príncipe. En los mundos de Bárbara G. Rivero, si no te andas con cuidado, tus ojos pueden acabar metidos en un frasquito.
Intriga, aventura, amor y grandes dosis de fantasía volverán a ser los ingredientes que inunden las páginas del libro que cierra la serie, en la que se desvelarán todos los misterios que han rodeado a su protagonista y a sus tres infatigables amigas. Todas las tramas urdidas a lo largo de la serie encajarán como un puzzle con una auténtica maestría.


El prisionero del cielo
Carlos Ruiz Zafón, Editorial Planeta, Barcelona, noviembre, 2011

Los héroes de La Sombra del Viento, Daniel Sempere y su amigo Fermín, regresan de nuevo a la aventura para afrontar el mayor desafío de sus vidas. Justo cuando todo empezaba a sonreírles, un inquietante personaje visita la librería de Sempere y amenaza con desvelar un terrible secreto que lleva enterrado dos décadas en la oscura memoria de la ciudad.
Al conocer la verdad, Daniel comprenderá que su destino le arrastra inexorablemente a enfrentarse con la mayor de las sombras: la que está creciendo en su interior. Rebosante de intriga y emoción, El Prisionero del Cielo es una novela donde los hilos de La Sombra del Viento y El Juego del Ángel convergen a través del embrujo de la literatura y nos conduce hacia el enigma que se oculta en el corazón del Cementerio de los Libros Olvidados.

Barcelona, diciembre de 1957

Aquel año a la Navidad le dio por amanecer todos los días de plomo y escarcha. Una penumbra azulada teñía la ciudad, y la gente pasaba de largo abrigada hasta las orejas y dibujando con el aliento trazos de vapor en el frío. Eran pocos los que en aquellos días se detenían a contemplar el escaparate de Sempere e Hijos y menos todavía quienes se aventuraban a entrar y preguntar por aquel libro perdido que les había estado esperando toda la vida y cuya venta, poesías al margen, hubiera contribuido a remendar las precarias finanzas de la librería.

—Yo creo que hoy será el día. Hoy cambiará nuestra suerte —proclamé en alas del primer café del día, puro optimismo en estado líquido.

Mi padre, que llevaba desde las ocho de aquella mañana batallando con el libro de contabilidad y haciendo malabarismos con lápiz y goma, alzó la vista del mostrador y observó el desfile de clientes escurridizos perderse calle abajo.


Sevilla Misteriosa
José Manuel Frías, Editorial Almuzara, Córdoba, octubre, 2011

En esta guía el lector va a conocer la Sevilla de los edificios oficiales encantados, de los hospitales con embrujo, de los lugares malditos y enclaves mágicos de toda la provincia, de las manifestaciones marianas, de los avistamientos OVNI, de los encuentros con humanoides, de los fenómenos religiosos, de los sucesos insólitos, y hasta de las lluvias imposibles. Una Sevilla diferente y desconocida que ahora sale a la luz para disfrute de los amantes de lo enigmático y lo heterodoxo.
José Manuel Frías se detiene, entre otros sucesos, en la historia de la tragedia del Bazar España en la que murieron cinco personas al derrumbarse un muro del edificio el 31 de diciembre de 1998. Una calamidad que a día de hoy, según los vecinos del nuevo inmueble que se construyó en el mismo lugar del accidente, se manifiesta en forma de llantos, ruidos, así como con la presencia de sombras errantes por los pasillos.
Este y muchos casos más son los que completan un enigmático libro capaz de extraer historias, en gran medida desconocidas, que cuentan hechos extraños como los ocurridos en el antiguo Teatro Álvarez Quintero, en el solar donde estuvo antaño el Equipo Quirúrgico Municipal, en el antiguo cine Fantasio o en los almacenes comerciales de Vilima.


De acero
Silvia Avallone, Editorial Alfaguara, Madrid, septiembre, 2011

El Mediterráneo, la luz, la isla de Elba al fondo… Y sin embargo, en la ciudad industrial de Piombino tener catorce años no es fácil. Si tu padre se parte la espalda en las acererías que proporcionan pan y desesperación a media ciudad, lo máximo que puedes desear es una tarde en la playa, o tener un hermano que sea el jefe de la pandilla. Lo saben bien las inseparables Anna y Francesca.
Cuando el cuerpo empieza a cambiar no hay alternativa: o te escondes y te quedas fuera, o usas con violencia tu belleza y confías en que te ayude a ser alguien. Ellas lo intentan, convencidas de que para sobrevivir basta con luchar. Pero la vida es feroz. Y cuando llega el amor, las pocas certezas se pierden, y hasta la amistad duele.
Una novela que enseña a los jóvenes el valor del sexo y la amistad, y a los adultos, quiénes son verdaderamente sus hijos.

Primera parte
Amigas del alma
1.


En el círculo desenfocado de la lente la figura, sin cabeza, apenas se movía.

Un jirón de piel en primer plano, a contraluz.

Aquel cuerpo había cambiado de un año para otro, despacio, debajo de la ropa. Y ahora en los prismáticos, en verano, explotaba.

El ojo, desde lejos, mordisqueaba los detalles: el lazo de la parte de abajo del bikini, un filamento de alga en un costado.

Los músculos tensos encima de la rodilla, la curva de la pantorrilla, el tobillo manchado de arena. El ojo se agrandaba y enrojecía a fuerza de excavar en la lente.

El cuerpo adolescente salió de un salto del campo visual y se arrojó al agua.

Un instante después, reajustado el objetivo, calibrado el foco, reapareció dotado de una espléndida melena rubia. Y una carcajada tan violenta que incluso desde aquella distancia, aunque fuera sólo mirándola, te sacudía. Era como meterse de verdad entre esos dientes blancos. Y los hoyuelos de las mejillas, y el hueco entre los omoplatos, y el del ombligo, y todo lo demás.

Ella estaba jugando como cualquiera a su edad, sin sospechar que estaba siendo observada. Abría la boca. ¿Qué estará diciendo? ¿Y a quién? Se zambullía al encuentro de una ola, volvía a salir del agua con el triángulo del sujetador descolocado.

Una picadura de mosquito en el hombro. La pupila del hombre se contraía, se dilataba como bajo los efectos de algún estupefaciente.

Enrico miraba a su hija, era más fuerte que él. Espiaba a Francesca desde el balcón, después de comer, cuando no estaba de turno en la planta siderúrgica Lucchini. La seguía, la estudiaba a través de las lentes de los prismáticos de pesca. Francesca chapoteaba en la orilla con su amiga Anna, se perseguían, se tocaban, se tiraban del pelo, y él ahí arriba, clavado con el cigarro en la mano, sudando. Él, gigantesco, con la camiseta empapada, con el ojo muy abierto, atareado bajo ese calor de locos.

La vigilaba, o eso era lo que decía, desde que empezó a ir a la playa con ciertos chicos mayores, ciertos elementos que no le inspiraban confianza alguna. Que fumaban, que seguro que hasta se hacían porros. Y cuando le hablaba a su mujer de esos inadaptados con los que estaba su hija, gritaba como un poseso. ¡Se hacen porros, se chutan cocaína, trafican con pastillas, se quieren follar a mi hija! Esto último no lo decía explícitamente. Daba un puñetazo a la mesa o a la pared.

Pero quizá hubiera adquirido la costumbre de espiar a Francesca antes: desde que el cuerpo de su niña parecía haberse descamado y había ido adquiriendo gradualmente una piel y un olor precisos, nuevos, tal vez, primitivos. Se había sacado de la manga, la pequeña Francesca, un culo y un par de tetas irreverentes.

Los huesos de la pelvis se le habían arqueado, formando un tobogán entre el busto y el abdomen. Y él era su padre.


La última mujer de Australia
Francisco Villarrubia, Editorial Almuzara, Córdoba, septiembre, 2011

La novela narra cómo un extraño microorganismo se extiende por el territorio australiano infectando a la población masculina. Sus efectos son una progresiva degeneración de las habilidades cognitivas, una elevación de la agresividad hasta límites insospechados y, lo que deja perplejos a científicos de todo el mundo, un odio extremo hacia las mujeres, tan extremo que deriva en su exterminio sistemático.
Su autor ha logrado una obra intensa, con personajes verosímiles, de carne y hueso, que propician la inmersión del lector en la madeja de una trama absorbente y apocalíptica, siguiendo la estela de autores de la talla de Ray Bradbury, Richard Matheson o Cormac McCarthy. Como ellos, esta obra desnuda aspectos candentes y lacerantes de la realidad social de nuestro tiempo, así como los recovecos más insospechados de la naturaleza humana. Se trata de una novela de acción, con multitud de incidencias, que, no obstante, invita al mismo tiempo a la reflexión.
La última mujer de Australia describe la impotencia de la comunidad internacional para detener a un ejército infectado por un virus misógino y formado por diez millones de hombres, que practican el exterminio sistemático de la mitad de la población. Un año después del inicio de la epidemia el holocausto parece a punto de consumarse, pero Verónica Southgate, autodenominada la última mujer de Australia, intenta sobrevivir a un infierno en el que no es más que una liebre en un mundo de lobos.
En su huida conocerá a Jordan, un inmune que ha sido testigo impotente de la aniquilación perpetrada; Elwin, un infectado que, atormentado por un trauma de su infancia, es incapaz de hacer daño a las mujeres; y Rex, un musculoso homosexual, también víctima de la persecución.
Acompañada por esos tres hombres, Verónica recorre en su huida el continente -un Sidney convertido en gigantesca ratonera; Maralinga, el último santuario para mujeres, enclavado en una zona del desierto de Nullarbor contaminada por los ensayos nucleares del ejército británico-, buscando un modo de escapar a la sentencia dictada sobre su cabeza.


Bipolar
Elena Méndez, Linajes Editores, México, julio, 2011

Se trata de un libro compuesto por 21 cuentos que nos hablan sobre personajes con trastorno afectivo bipolar (padecimiento anteriormente conocido como psicosis maniacodepresiva). Está dividido en dos apartados: ‘El cuerpo del delito’, donde se aborda la fase maniaca; y ‘Tal vez morir en soledad’, que alude a la fase depresiva.
Dicho trastorno no se nombra explícitamente, sino que se permite que el lector lo deduzca, basado en el comportamiento de los personajes, que suelen moverse en la clandestinidad y ejercer las más inusitadas transgresiones.
Las temáticas abordadas son, entre otras: el amor, el erotismo, la soledad, la amistad, la muerte… todo lo que rodea al ser humano y lo hace ser como es.
También hay una fuerte crítica social, enfocada, sobre todo, a la doble moral y la hipocresía.
El estilo de la autora muestra una enorme influencia de autores como Julio Cortázar, José de la Colina y Élmer Mendoza, particularmente en los tópicos, el uso de la temporalidad y el empleo lúdico del lenguaje.

Sinaloa y sus ojos cafés

Te disgusta viajar adelante adelante o hasta allá atrás, pero ni modo, te tocó la última opción.

Bueno, hay que resignarse y traes un chingo de cargamento; haces algo inusual en ti; pedir ayuda; le dices a un pasajero que te ayude a subir unos cartones llenos de libros, y tu compañero de asiento se ofrece a colocar tu maletota allá arriba.

Admiras sus piernas, piensas que es basquetbolista, pero no, es beisbolista. Es un chavo buena onda; sin querer, empiezas a confesarle tu vida a este desconocido, tal como Arreola contaba que solía hacerlo, y es que a veces es preferible contarle tu vida a un extraño que a una persona supuestamente confiable.

Te saca de onda, porque dice que tiene veinte años. ¡Ja…! ¿Quién te va a creer? Y claro, le exiges muestre su credencial de elector. El güey viene tomadillo (de hecho, no podría dejar de darte el tufo), y te muestra su identificación.

17-10-79; por lo tanto, te lleva un poco más de dos años. Su amigo viene en calidad de cucaracha fumigada; permanece en posición fetal durante buen tiempo, mientras este bato se ríe de él.





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