La revista ‘Nature’
recoge hoy la descripción de unas pinturas rupestres
que respaldan la teoría de que los primeros seres humanos
emigraron a Sahul (un macrocontinente que abarcaba en el Pleistoceno
lo que hoy es Australia continental, Tasmania, Nueva Guinea
y varias islas adyacentes) a través de una ruta norte
que atravesaba la actual isla de Célebes.
Las pinturas han sido encontradas por un equipo internacional
de investigadores que lleva años estudiando la zona,
en el que hay científicos de las universidades australianas
de Griffith y Southern Cross, y de la agencia nacional de investigación
e innovación de Indonesia.
Indonesia es conocida por albergar algunas de las primeras pinturas
rupestres del mundo, con arte del Pleistoceno documentadas en
el este de Borneo y suroeste de la isla de Célebes, aunque
en este último caso sus cuevas habían permanecido
prácticamente inexploradas desde que se descubrieron
las primeras muestras en 1977.
Para comprender mejor esa zona de la isla de Sulawesi, el equipo
dirigido por el arqueólogo de la universidad australiana
de Griffit, Maxime Aubert, ha estudiado las cuevas en todo el
sureste de la isla, donde ha encontrado por el momento 44 yacimientos,
incluidos 14 lugares hasta ahora desconocidos.
La aplicación de las últimas técnicas de
datación por serie de uranio, mediante láser de
alta resolución aplicado a los depósitos de carbonato
cálcico que se habían formado sobre y debajo de
las pinturas cavernarias, ha revelado edades mínimas
de hasta 67.800 años. Esto indica que la cueva de Célebes
se utilizó para crear arte durante un periodo excepcionalmente
largo, con pinturas producidas repetidamente durante al menos
35.000 años. Las últimas son de hace 20.000 años
y evidencian una larga tradición de contar historias
a través de imágenes en el Pleistoceno tardío.
Entre los motivos hallados se encuentran siete plantillas de
manos y una figura humana pigmentada en marrón (que data
de hace al menos 3.900 años) que puede representar la
prueba más antigua de la expresión cultural en
la región.
La plantilla de la mano es una variante única en el mundo
de este motivo: “Una vez creada, se modificó para
estrechar deliberadamente los contornos de los dedos y dar la
impresión general de una mano con forma de garra”,
según ha señalado uno de los autores, Adam Brumm,
investigador de la evolución humana en la Universidad
de Griffith. “Este tipo de mano puede simbolizar la idea
de que los seres humanos y los animales estaban estrechamente
conectados, algo que ya parece verse en el arte pictórico
más antiguo de Sulawesi, con al menos un ejemplo de una
escena que representa figuras que interpretamos como seres mitad
humanos, mitad animales”, continua explicando Brumm.
Adhi Agus Oktaviana, investigador y especialista en arte rupestre
de la agencia nacional de investigación e innovación
de Indonesia considera que “es muy probable que las personas
que realizaron estas pinturas en la isla de Célebes formaran
parte de una población más amplia que más
tarde se extendería por la región y acabaría
llegando a la actual Australia”.
El momento en que los humanos ocuparon esa masa continental
del Pleistoceno conocida como Sahul ha sido fruto de un intenso
debate arqueológico, con dos corrientes mayoritarias
que defendían que los primeros pobladores llegaron hace
50.000 y 65.000 años, respectivamente.
Los investigadores proponían dos rutas migratorias principales
hacia Sahul: una norte o septentrional hacia la parte de la
actual Nueva Guinea a través de la isla indonesia de
Célebes, y otra más meridional que llevaba a los
navegantes al continente australiano a través de lo que
hoy es Timor o las islas adyacentes.
La datación de las pinturas rupestres publicada hoy “respalda
firmemente la idea de que los antepasados de los primeros australianos
llegaron a Sahul hace al menos 65.000 años a través
de la ruta norte”, subraya Oktaviana.
Los nuevos descubrimientos en la isla de Célebes siguen
reforzando la idea de que el arte cavernario se desarrolló
y evolucionó de forma paralela en varios sitios del mundo.
En Europa los animales más antiguos hallados hasta ahora
se dibujaron en la cueva francesa de Chauvet hace más
de 30.000 años.